Historia

Debajo de un cupesí
morochinga te encontré
y en ese instante sentí
la atracción de tu querer.
A orillas del Piray
en un beso te daré
del amor el frenesí
con lo que soy y seré.
(Udalrico A. Zambrana Fr.)

Antecedentes

El buen concepto adquirido por la enseñanza, educación, seriedad en los estudios, formación de los alumnos y aun en otros aspectos, del Colegio Marista de Roboré, y posteriormente del Colegio de San José de Chiquitos, aunque éste con menor influencia, se hizo sentir bastante en Santa Cruz. Precisamente, el que esto escribe pudo comprobarlo al tener contacto directo con algunos catedráticos de la Universidad Estatal “Gabriel René Moreno”, la única existente entonces en la ciudad, quienes se lo manifestaron cuando le dijeron: “Llegan sus exalumnos a los estudios superiores, en las diversas materias, con buena preparación y por eso se puede esperar mucho de ellos.
 Algo análogo aconteció también en otros aspectos y, por supuesto, en otras esferas sociales, por tratarse de un colegio católico y dirigido por religiosos educadores, lo que no tenía nada de extraño. Esa influencia también se hizo sentir en otras universidades de la nación, y aún del extranjero, sobre todo en las de La Paz, Cochabamba y Oruro por el número de alumnos que frecuentaron allí sus estudios universitarios, lo que también se hizo sentir en algunas esferas sociales, sobretodo entre militares, debido ala existencia en Roboré de la 5ª División del Ejército, varios cuarteles y la base aérea, responsables de la frontera con Brasil y Paraguay.
En 1966, estando en Cochabamba los Hnos. Fernando Moreno y Vidal Bretos, con encargo del Hno. Provincial de Bética Marista, de buscar un local adecuado para crear allí un colegio de pago, tiene lugar el primer contacto de los Hermanos Maristas con Monseñor Luis Rodríguez Pardo, a la sazón Obispo de la Diócesis de Santa Cruz, quien les invitó a ir a Santa Cruz donde les ofrecía un terreno de unos 10.000 metros cuadrados y la cantidad de 25.000 dólares americanos para construir un colegio.
La compra de los terrenos y el dinero ofrecido eran parte de una donación del Sr. Arzobispo de Boston, Cardenal Cushing.
Así es como en el año 1967, yendo a visitar a los Hermanos y obras de Bolivia, el Hno. Jesús Rodríguez, Provincial de Bética Marista, se entrevistó con el Señor Obispo de Santa Cruz, Mons. Luis Rodríguez y llegaron a un acuerdo de construir, por parte del Obispado, y dirigido después por los Hermanos Maristas, un colegio como particular, o de pago, y como medio de garantía, en cierto modo, sobre todo en el aspecto económico, para los demás colegios, incluyendo el que se esperaba construir en Cochabamba, que eran semifiscales, o no pagantes, en caso de necesidad urgente.
Luego el Hno. Fernando Moreno fue destinado a Roboré y el Hno. Vidal Bretos quedaba en Santa Cruz, hospedado en el Instituto Mercado Aguado, horfelinato dirigido por los Hermanos de La Salle, encargándose de hacer las gestiones para la construcción del Colegio y la supervisión de las obras.

Construcción del colegio

En 1966, estando en Cochabamba los Hnos. Fernando Moreno y Vidal Bretos, con encargo del Hno. Provincial de Bética Marista, de buscar un local adecuado para crear allí un colegio de pago, tiene lugar el primer contacto de los Hermanos Maristas con Monseñor Luis Rodríguez Pardo, a la sazón Obispo de la Diócesis de Santa Cruz, quien les invitó a ir a Santa Cruz donde les ofrecía un terreno de unos 10.000 metros cuadrados y la cantidad de 25.000 dólares americanos para construir un colegio.
La compra de los terrenos y el dinero ofrecido eran parte de una donación del Sr. Arzobispo de Boston, Cardenal Cushing.
Así es como en el año 1967, yendo a visitar a los Hermanos y obras de Bolivia, el Hno. Jesús Rodríguez, Provincial de Bética Marista, se entrevistó con el Señor Obispo de Santa Cruz, Mons. Luis Rodríguez y llegaron a un acuerdo de construir, por parte del Obispado, y dirigido después por los Hermanos Maristas, un colegio como particular, o de pago, y como medio de garantía, en cierto modo, sobre todo en el aspecto económico, para los demás colegios, incluyendo el que se esperaba construir en Cochabamba, que eran semifiscales, o no pagantes, en caso de necesidad urgente.
Luego el Hno. Fernando Moreno fue destinado a Roboré y el Hno. Vidal Bretos quedaba en Santa Cruz, hospedado en el Instituto Mercado Aguado, horfelinato dirigido por los Hermanos de La Salle, encargándose de hacer las gestiones para la construcción del Colegio y la supervisión de las obras.
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Inicio de clases

Se inician en el nuevo colegio las actividades escolares el 3 de Febrero de 1968.

Formaban la primera Comunidad Marista los Hermanos Florencio Puente Pérez, como Director del Colegio y Superior de la Comunidad, Vidal Bretos Arrondo y Jesús Ortega Dehesa.

Por ser los tres extranjeros, y cumpliendo lo estipulado en las normas gubernamentales, fue designado como subdirector oficial del colegio, Monseñor Carlos Gerike, Prelado Doméstico de Su Santidad, nacido en San José de Chiquitos y entonces Arcipreste de la Catedral.

Dicho sacerdote siempre se distinguió por su aprecio y colaboración en todo lo posible a la Obra Marista de Bolivia.

Comenzaron las actividades escolares con tres cursos: el último curso de Primaria y dos primeros de Media (Bachillerato). En total eran unos 120 alumnos, todos varones.

Poco después llegó la Resolución Ministerial aprobando el funcionamiento del colegio.

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Además de los ya citados, colaboraron otros profesores seglares, algunos exalumnos del Colegio Marista de San José de Chiquitos, como los Prof. Rigoberto Rivero y Freddy Vargas, sobre todo para impartir algunas asignaturas consideradas como materias nacionales: Lenguaje, Historia, Geografía y Cívica y también para las ramas técnicas e idiomas, siendo el Profesor de Inglés un Sacerdote de Maryknoll, norteamericano y exalumno de nuestro colegio de Nueva York.

En el año 1971 el Hno. Florencio fue designado al Colegio de Comarapa como Director y le sustituyó el Hno. Agustín Llanillo García. En su directorado se hicieron algunas mejoras importantes en la finca como el cementado de las canchas de juego y el cerco de ladrillo por debajo y malla olímpica en lo alto que rodea la finca, de unos 300 metros lineales.
El alumnado fue aumentando en gran medida año tras año, y adquirió el colegio notable reputación por la enseñanza impartida, los resultados académicos y la forma y ambiente que había en el trato entre los profesores, así como entre éstos con los alumnos y padres de familia.

 

ALGUNAS MODALIDADES POSTERIORES

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Además de los ya citados, colaboraron otros profesores seglares, algunos exalumnos del Colegio Marista de San José de Chiquitos, como los Prof. Rigoberto Rivero y Freddy Vargas, sobre todo para impartir algunas asignaturas consideradas como materias nacionales: Lenguaje, Historia, Geografía y Cívica y también para las ramas técnicas e idiomas, siendo el Profesor de Inglés un Sacerdote de Maryknoll, norteamericano y exalumno de nuestro colegio de Nueva York.

En el año 1971 el Hno. Florencio fue designado al Colegio de Comarapa como Director y le sustituyó el Hno. Agustín Llanillo García. En su directorado se hicieron algunas mejoras importantes en la finca como el cementado de las canchas de juego y el cerco de ladrillo por debajo y malla olímpica en lo alto que rodea la finca, de unos 300 metros lineales.

El alumnado fue aumentando en gran medida año tras año, y adquirió el colegio notable reputación por la enseñanza impartida, los resultados académicos y la forma y ambiente que había en el trato entre los profesores, así como entre éstos con los alumnos y padres de familia.

Es también cierto que, para que funcionase el Ciclo Básico, hubo de sacrificarse algo que a varios hermanos les dolió bastante, ya que antes de iniciarse la enseñanza primaria funcionaba en ese horario el Colegio Fiscal Marista de Intermedio (semiestatal) y en los mismos locales, para alumnos hijos de familias de escasos recursos, como obra social, y que ese colegio posteriormente no tuvo lugar fijo y los Hermanos Maristas se desentendieron completamente de él. No obstante, a partir de 1992 ó 1993, con la colaboración de los Padres de Familia, se ayuda a construir una escuela en uno de los barrios periféricos más pobres y alejados del centro de la ciudad, como obra social. Es una escuela fiscal, o estatal.

También durante un período de unos 10 años funcionó en los locales del colegio, con clases nocturnas, la Normal Católica para profesores de Religión.

Posteriormente se han hecho, como ya se indicó antes, mejoras muy importantes tanto con algunas ampliaciones y remodelaciones como en planes de enseñanza, superación del profesorado con reuniones y cursos especiales, al igual que en los demás colegios nuestros y en otros aspectos, como orientación a los Padres de Familia, formación del Equipo Coordinador entre Hermanos y Profesores seglares, Asociación de Antiguos Alumnos, etc. Sobre todo se ha incrementado esto siendo Director el Hno. Vidal Bretos.
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La Villa Marista

Mención especial merece la adquisición de unos terrenos de 4 hectáreas y mejoramiento con algunas construcciones: piscina, canchas deportivas, salón múltiple, vivienda del cuidante y su familia, consultorio dental, aunque éste de momento aún no funciona. Esos terrenos fueron donados por la familia de los Antiguos Alumnos Gustavo y Luis Bloch.

Actualmente constituye la Villa Marista, sita a 12 km. del colegio, un lugar adecuado de recreo, o descanso, para los Hermanos, Profesores y sus familias, alumnos, padres de familia y exalumnos los fines de semana especialmente, y cuando los alumnos participan en días de campo organizados por el colegio, o bien campamentos, retiros u otras actividades similares.