Aniversario de Bolivia

Van 197 años del Aniversario Patrio de Bolivia. Es por ello que los estudiantes, educadores, administrativos y padres de familia, se hicieron presentes en el patio general (el día viernes 5) ante el mástil para entonar el Himno nacional en tanto flameaba nuestra querida tricolor.

En esta fecha, tan especial para todos los bolivianos, recordamos que el Aniversario de Bolivia, es un recordatorio de lo que hemos recibido de esta tierra y lo que podemos ofrecerle a ella y las futuras generaciones.

Una nación, cuyos ciudadanos están formados en valores sólidos y cristianos, tendrá: un sistema de justicia, quizás alejado de las leyes pero, más cercano de lo humano; unos servicios e infraestructura que beneficie el desarrollo humano antes que el económico de unos cuantos; una política plenamente identificada con el servicio al pueblo y no de hacerse servir del pueblo.

Necesitamos formarnos, prepararnos y ser consecuentes con lo que aprendemos, que para títulos está bien la pared pero para profesionales idóneos, correctos y responsables, está la vida.

Es nuestro compromiso patrio, hacer de nuestra Bolivia una nación en la que todos, hermanados, trabajemos para su desarrollo.

Discurso por el Día de la Patria

Estudiante: Diego Romero Pérez

Hoy, 6 de Agosto de 2022, hagamos un repaso de la situación actual que se vive en Bolivia. Bolivia es el octavo país con mayor corrupción en toda Latinoamerica, solamente por encima de países como Venezuela, Haití y Honduras.

Bolivia es el país con un índice de pobreza alarmante, puesto que el 11.1% de la población vive en pobreza extrema, y un 36.6% de la población vive en pobreza moderada. De los 11 millones y medio de habitantes que viven en Bolivia, casi la mitad vive en la miseria, en la mugre y del día a día para sobrevivir, o peor. Bolivia vive a diario, en todos lados y sentidos, una división social, política y cultural.

Lo único que nos une como personas es la palabra. Bolivianos. ¿Realmente podemos vivir así, día a día, dejando que nuestro país, nuestro hogar y nuestra bandera sea la ejemplificación de la mediocridad, un estandarte de vergüenza, un nido de corrupción y mañas y problemas sin solución que se expanden y se multiplican cada vez? No quisiera responder en voz de todos, pero definitivamente así parece. Es muy sencillo culpar las cosas y no asumir la culpa, porque somos parte de la misma cadena, y nadie quiere la responsabilidad encima.

Es mucho mejor pasarnos la culpa y seguir en la misma situación. Nos gusta culpar al gobierno, a la situación mundial, al vecino, a las diferentes facciones políticas, a los países potencias, al pasado, el presente y el futuro. No somos conscientes de que el gobierno no hace a Bolivia, Bolivia hace al gobierno y así se ha mantenido desde hace muchísimo tiempo. Es una cadena de enseñanzas, malas costumbres, avaricia, apatía, indiferencia y pereza que conlleva a las mismas personas ocupando las mismas artimañas y las mismas tácticas.

Estamos condenados a repetir nuestra historia mientras sigamos perpetrando esta desgracia. Estamos condenados a ser uno de los países más pobres, más corruptos, más divididos y más infelices mientras sigamos en el mismo lugar, con la boca y la palabra en alto, para que todos escuchen pero nadie vea ni participe en el cambio real.

Es fácil hablar, es fácil comentar, sugerir, proponer, hablar. Lo difícil es hacerlo. Y ciertamente es desmoralizador ver todo lo que carga el ser llamado boliviano, tanto así que es normal entre nosotros mismos hacernos pequeños y odiamos y avergonzarnos de ser nosotros, huir del país en cuanto tengamos la oportunidad para no vivir en este agujero sin fondo que se cava a sí mismo constantemente, abandonar el amor a la patria y achicopalarnos frente a los demás, empobrecer y ensuciar nuestro nombre y nuestra bandera, porque nosotros dejamos que así seamos vistos, nosotros nos creemos esas cosas y las repetimos por pura convicción, manteniendo el mismo estatus quo. Y ya está bueno. Es suficiente odio, suficiente vergüenza, suficiente indiferencia y apatía, suficiente de ver el país podrirse, suficiente de huir del país como un barco que se hunde, suficiente de mantener la misma postura, suficiente de hacer nuestra bandera y nuestros hermosos colores rojo, amarillo y verde ser sinónimo de maldad.

El cambio empieza en nosotros y termina en el mañana. Roma no fue construida en un día. No podemos esperar cambiar el país en un solo día, terminar la pobreza, arrancar las raíces de la corrupción, acabar con las diferencias culturales y sociales, quitar la brecha económica y restaurar nuestra dignidad. Es un proceso. Y es un proceso largo, tortuoso y difícil, que jamás va a empezar a menos que pongamos manos a la obra y nos responsabilicemos de Bolivia.

Deberíamos nacer con la sangre vibrando y bombeando la tricolor, orgullosos de pisar tierra boliviana, felices de ser bolivianos, no collas ni cambas. Somos la semilla que germinará y dara inicio a una nueva vida, un nuevo ciclo donde Bolivia es la palabra más bella que podemos pensar, donde somos realmente libres, donde somos hermanos, donde vale la pena vivir y morir, donde el mayor sueño es enaltecer esa bandera y colgarla en lo más alto del mundo, gritando a todos que Bolivia es el país más puro, más hermoso y más fiero que existe.

Sin nosotros no hay un futuro, y sin nuestro aporte, jamás vamos a dejar de ser la mediocre, pobre, corrupta y oscura Bolivia. Podemos ser mejores. Podemos ser la próspera, unida, poderosa y pura Bolivia, si tan sólo nos esforzamos en ser bolivianos y de verdad iniciamos el cambio. Así como yo haré mi parte, hagamos todos la nuestra, aquí, en la tierra que nos vio nacer. Cambiemos hoy y mañana seremos mejores. Viva Bolivia.

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